¿En qué se parece un bebé a un zombie y nosotros a nuestros padres?


Como lo muestra la imagen, los zombies y los bebés tienen muchas cosas generales en común como babear, ser violentos cuando tienen hambre, destruir todo y sobre todo poder convertirte en zombie. Pero como estos dos personajes totalmente distintos tienen muchas cosas en común, aunque no lo creamos nosotros nos vemos así si nos comparamos con nuestros padres.

Desde ya que esta imagen o comparación nuestros padres no la entenderían, pero nosotros sí y eso ya es un inicio. Si bien los padres de todas las épocas nos parecemos, lo único que se mantiene es la esencia. Los padres de hoy son padres modernos, más informados y con más cultura.

Hace 30 años los padres apenas sabían el nombre de los amiguitos de sus hijos, pero hoy se saben hasta el nombre de su personaje favorito de dibujos animados. Compartimos mucho más con nuestros hijos que nuestros padres porque tenemos más tiempo y la crianza ha evolucionado mucho en estos últimos años.

Criar a un hijo ya no es mantenerlo alimentado y sano. Se sabe que hay que estimularlo, enseñarle y jugarle. Miramos los mismos dibujos que ellos, vamos al cine con ellos, a la plaza, a los videojuegos, a los parques de diversiones, etc. Sabemos todo de nuestros hijos e incluso compartimos sus gustos.

Como mi amigo Alejandro Macri (no es familiar del político) que habla siempre de lo fanático que es su hermano y su pequeño sobrino de Star Wars, nosotros podemos compartir miles de anécdotas similares. Hace poco felicité en la calle a un padre que le dio su muñeco de He-Man a su niño de 4 años porque transmitir ese conocimiento y ese bien preciado es impagable. Al principio creyó que era un maldito desquiciado, pero después se rió (aunque su esposa no entendía de qué estaba hablando).

Tenemos la suerte de compartir la misma cultura que nuestros hijos, de prestarle nuestras barbies, nuestros superhéroes, nuestros autos de colección. De mirar Toy Story 3 y decirles: "Yo fui a ver la primera al cine cuando estaba en la escuela".

Somos todos padres jóvenes, pero no de edad, de cultura. La brecha cultural con nuestros hijos ha disminuido enormemente y eso es espectacular. Afortunadamente, somos mejores padres que los nuestros, no por cómo los cuidemos, sino por cómo nos conectamos con ellos.

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