Levantarte con la voz de tu hijo es empezar el día bien

Hay días, sobre todo en invierno con tan bajas temperaturas, que uno se resiste a abandonar la cama aunque fuera para trabajar. Siempre tratamos de ganar cinco minutos más entre las cobijas, pero cuando sus vocecitas te llaman para acompañarlos al baño o te gritan buen día, te levantas como un bólido sin siquiera pensarlo.



Levantarse con ellos es no pensar, es puro instinto, rutina o lo que fuera. Hacemos todo sin importarnos si hace frío, calor, si estamos descalzos o semidesnudos. Los vestimos, los aseamos, los mimamos, les preparamos el desayuno y…ah, recién ahí nos acordamos de nosotros. 

Sin embargo, levantarse con ellos es lo mejor del mundo, porque si bien dejamos esa cobijita caliente atrás, sus risitas matutinas no se repiten en ningún otro momento del día. 

Felices los padres que disfrutamos a nuestros hijos cada mañana.

Imagen: Dormir personaje bebé| Vector by Vector Open Stock

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