Diario: Los miedos antes de elegir la escuela


Hoy fui a anotar a mi hijo a la escuela para empezar primer grado y esperar en la fila con un montón de madres criticonas y paranoicas fue lo peor que me pasó en el mundo porque me di cuenta que yo también era un criticón paranoico.

Mientras esperábamos para completar nuestras planillas de ingreso, comenzamos a comparar escuelas y a enunciar pros y contras de cada una. Pero no solo nos basábamos en cuestiones educativas, sino que también nos nutríamos de rumores y anécdotas dudosas de “una amiga de mi amiga me contó” o “escuché por ahí”. Lo peor de todo, era que habían muchas opiniones encontradas y yo, como papá primerizo y ultra miedoso, no sabía con cuál quedarme.

“Esta escuela es buena, pero no los cuidan en el recreo”, “La 406 es grandiosa, pero las instalaciones son pésimas”, y así un sinfín de comentarios que cada vez me causaban más miedo. Ninguna era mala ni buena, eran un poco de ambas y yo quería estar seguro de lo que estaba haciendo. A cada rato me preguntaba “¿estoy haciendo lo correcto?”, “¿mi hijo me odiará si lo separo de sus compañeros?”, “¿Ese niño que le hace bullying a todos también acudirá aquí?”, “¿si salgo huyendo de la fila lo notarán?”.

Finalmente, lo anoté, seguro de que quizás no sea la mejor escuela, quizás no sea la de mejores referencias, pero sí es la más adecuada porque lo que me llevó a decantarme por ella fueron mis propias impresiones y no lo que otros “suponen”. Como padres a veces hay que dejar de escuchar lo de afuera y sentir más lo de adentro. Estoy contento con la escuela que elegí y mi hijo también, pero si nos equivocamos, seguramente no será el fin del mundo.

Imagen:  School vector designed by Freepik

3 comentarios:

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  3. ¡Qué nervios Eze!
    Confía en que hiciste lo mejor, que si no, no es el fin del mundo como dices y como toda persona, Valentin tendrá que empezar a llenar ese librito de las experiencias de la vida.
    Pero yo confío en ti, todo va a ir bien. ;)

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